En nuestras clases todos los días sacamos algún rato, aunque sea pequeño, para jugar libremente en el aula. En estos momentos elegimos a qué jugar y con quién.
El juego libre es imprescindible para nuestro desarrollo social y emocional, gracias a él aprendemos a gestionar problemas cotidianos, imitar modelos adultos y experimentar situaciones cercanas a través del simbolismo.

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